martes, 20 de noviembre de 2007

Africas vs. Supers



El fin de los 80s y durante los 90s el furor que marcó el Dakar a Europa generó un interés por las motos de un nuevo estilo, un nuevo segmento: el Trail, que, inspiradas por esta carrera, empezaron a producirse tanto en las terminales japonesas como el las fábricas casi artesanales europeas. Aprilia Pegaso, Cagiva Elefant 750 y 900 y luego la Lucky Explorer 900 inyección Team Réplica, Husqvarna, Gilera RC 600 y 750, Guzzi 750, BMW R 80 GS y R 100 GS y la Paris Dakar; y la andanada japonesa: Honda Transalp XL 600V, Africa Twin 650 y 750 luego, NX Dominator 650, Suzuki Djebel 600, Desert Express 750 y luego las DR 650 y 800 Big, Yamaha con las XT 600, Tènèrè 600 y 660 y la SuperTènèrè 750 y Kawasaki con las KLR 650 y Tengaii 650 y la KLE 500.
Por ese entonces vivíamos los días del veranito menemista y el uno a uno con el dólar…que lamentaríamos por un montón de motivos años más tarde. Pero bueno, volviendo a las motos, muchos de esos modelos que mencioné antes los alcanzamos a ver y disfrutar acá, a precios que hoy darían risa. Los que empezamos con la moto en los ochenta, no dábamos crédito a nuestros ojos cuando nos topábamos (montados en nustras Zanellas, Gileras o Dekas) con las XL primero, o con las XR más tarde…No pasaría mucho tiempo hasta que diéramos el salto hacia las japonesas. Y fue así que con el tiempo llegué (como ya conté hace unas entradas atrás) a tener mi gran maxitrail bicilíndrica: mi Super Tènèrè 750. En nuestro grupo se dio la extraña coincidencia de dos pares de 750s iguales: la Súper de Mariano y la mía, y las Africas de Guillo y de Juan. Nunca hubo discordias, pero siempre existía la defensa de unos y otros por los colores de Yamaha o de Honda, bardeándonos unos a otros en las interminables noches de los jueves del Harley. Muchos fueron los kilómetros que les sacamos, muchos los viajes que las disfrutamos, es una de las tantas cosas de la que no me quedé con el gusto, pero que extraño muchísimo y que espero volver a poder tener un motón de esos para hacerle millas.
Dedicado a mi amigo Guillo, una alegría, lejana pero alegría al fin.


No hay comentarios.: